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25 de octubre de 2026 · Pensiones (2)

¿Y si tu pensión estuviera en una hucha?

Casi todos hemos pensado alguna vez que lo que cotizamos se guarda para nuestra pensión. Es lo lógico, y es lo que muchos sienten que se les prometió. Pero el sistema español no es una hucha. Explicamos cómo funciona, qué pasaría si lo fuera y por qué cambiarlo no es tan sencillo.

Una mano echa una moneda en una hucha de cerdito rosa.
Lo que pagas hoy, ¿dónde va? Foto: Dany Kurniawan / Pexels

«Lo que cotizo se guarda en una hucha para mi pensión».

Lo piensa muchísima gente. Tiene sentido: pagas cada mes durante cuarenta años y esperas que ese dinero te espere. Así funcionan los planes de pensiones privados. La pensión pública, no.

Cómo funciona de verdad

Desde que nació la Seguridad Social actual, en 1967, España funciona por «reparto». Lo que cotizan este mes las empresas y quienes trabajan sale ese mismo mes para pagar las pensiones de este mes. No se guarda en ninguna cuenta con tu nombre.

A cambio, quien cotiza gana un derecho: cuando se jubile, los trabajadores de entonces pagarán su pensión. Es un pacto entre generaciones. Funciona bien cuando hay muchos trabajadores por cada pensionista, y se complica cuando hay menos. Hoy hay 2,4 afiliados por pensionista, y lo que se cotiza ya no llega: en 2025 faltaron 34.377 millones, que pusieron el Estado con impuestos y con préstamos.

La hucha que sí existe

Hay una hucha de verdad: el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. En los años buenos sobró dinero y se fue guardando. En 2011 llegó a casi 67.000 millones. Cuando empezó a faltar, se fue sacando para pagar pensiones, y en 2019 estaba casi vacía.

Hoy tiene 15.267 millones (marzo de 2026), más o menos lo que cuesta un solo mes de pensiones. Es un colchón, no la hucha de cada uno.

¿Y si fuera una hucha? Hacemos la cuenta

Tomamos el ejemplo de nuestra herramienta: alguien que nació en 1992, empezó a trabajar a los 23 y gana 30.000 € al año. Entre lo que pone esa persona y lo que pone su empresa, aportará unos 343.000 € para pensiones hasta jubilarse, en 2057 (en euros de hoy).

Con las reglas de hoy, cobraría unos 2.690 € al mes de pensión (bruta, en 12 pagas).

Si esas mismas aportaciones fueran a una hucha propia y se repartieran durante los mismos años de jubilación, sin rentabilidad serían unos 1.200 € al mes; invertidas con prudencia (1,5 % al año por encima de la inflación), unos 1.960 €; y con más riesgo (3,5 % al año), unos 3.840 €, si la bolsa acompaña.

Tu pensión al mes: reglas de hoy o una hucha propia

Nacido en 1992, 30.000 € al año, jubilación en 2057. Euros de hoy, bruta, 12 pagas. Rentabilidad por encima de la inflación.
Con las reglas de hoy2.690 €Hucha, solo guardada1.200 €Hucha, prudente (1,5 %)1.960 €Hucha, con riesgo (3,5 %)3.840 €
Con las reglas de hoy2.690 €Hucha, solo guardada1.200 €Hucha, prudente (1,5 %)1.960 €Hucha, con riesgo (3,5 %)3.840 €
Elaboración propia con el modelo de la herramienta de pensiones de Futúralo.

Con las reglas de hoy, esta persona cobraría más que con una hucha prudente. Esa diferencia no sale de lo que aportó: la pagan los trabajadores de entonces y, cada vez más, los impuestos y la deuda.

¿Por qué no se cambia y ya?

Porque habría que pagar dos veces. Si desde mañana cada trabajador guardara lo suyo en su hucha, ¿quién pagaría los más de diez millones de pensiones de hoy? Hay que seguir pagándolas, y eso cuesta más de 200.000 millones al año.

Además, la pensión pública también cubre viudedad e incapacidad, y no depende de cómo vaya la bolsa el año en que te jubilas. Una hucha propia no hace eso por sí sola.

Entonces, ¿qué hacemos?

Hay quien piensa que cada uno debería cobrar lo que aportó, y hay quien recuerda que el sistema funciona como un pacto entre generaciones. Las dos ideas tienen su lógica, y entre ellas hay muchos caminos posibles, no solo uno o dos:

  • Solo con cotizaciones. Las pensiones se pagan con lo que entra, sin tirar de impuestos. Si no llega, toca cotizar más o cobrar menos.
  • El Estado, siempre. Se garantiza la pensión prometida a todos, aunque cada año haga falta más dinero de impuestos o más deuda.
  • Un punto medio, poco a poco. Algo más de cotización, un ajuste suave de las pensiones futuras y una parte con impuestos, sin cambios bruscos para quien ya cobra.
  • Mezclar reparto y ahorro propio. Suecia ajusta sus pensiones de forma automática cuando falta dinero y manda una pequeña parte de lo que se cotiza a una cuenta de cada persona. Países Bajos da a todos una pensión pública igual y la mayoría la completa con un plan de su empresa.
  • Pasar a cuentas individuales. Chile lo hizo en 1981; con los años muchas pensiones salieron bajas y en 2025 aprobó una reforma que añade una aportación de la empresa.

Ningún modelo beneficia a todos por igual: cada uno lo nota alguien distinto, hoy o mañana. Por eso el debate de fondo no es quién tiene razón, sino qué modelo a largo plazo reparte mejor el esfuerzo entre pensionistas, trabajadores y generaciones futuras, con el menor impacto posible para todos. Lo importante es elegir sabiendo cómo funciona.

¿Y a ti qué te sale? En la herramienta puedes poner tu año y tu sueldo, y probar la opción de mandar una parte a tu propia cuenta.

Haz tu cuenta en la herramienta de pensiones →